ARCHITECTURE IN HELSINKI. Barcelona, 26-10-2011.




No hay tregua para los que quieren divertirse.

Debido a un problema con las acreditaciones estuve a punto de no entrar en Razzmatazz para el concierto de Architecture in Helsinki. Un día en el que tocaban en Madrid nada menos que Coldplay, Mogwai y Kakkmaddafakka (y eso que cancelaron Spiritualized): un buen día para estar en Barcelona y no tener que elegir. Finalmente entré en una abarrotada y minúscula sala donde todos saltaban y bailaban al ritmo que imponían 6 tipos con sus cuerpos e instrumentos. Los Architecture in Helsinki, con Bird, Mildren y Kellie Sutherland a la cabeza, funcionaron como una especie de familia Von Trapp, pero pasada por la época de Queen y de los grandes del pop-dance.

Con una batería diminuta, dos teclados, varias guitarras y un par de voces chirriantes, los australianos crearon un espectáculo basado en el ritmo, intenso y festivo de principio a fin. Después, la instrumentación y el sabor de sus canciones fueron como un collage bien hecho, como una de esas construcciones de bloques de colores, blanditos y divertidos, que tanto gustan a los niños; eso sí, creando estructuras desenvueltas y fantasiosas, pero siempre firmes. Sorprende que una batería tan pequeña pueda sostener y canalizar tanta creatividad, tanta riqueza y compañía para el ritmo.

Fue un concierto sin tregua, donde confirmaron, a medias, la evolución de su sonido en su último Cd, Moment Bends: la fuerza de su música, la capacidad de contagiar el entusiasmo y el colorido se mantienen, pero aunque no mostraran su lado más estático, ni mucho menos, sí se percibían las esquinas redondeadas, los cuerpos mucho más bamboleantes que con ganas de saltar. No obstante, el ambiente fue de total entrega, un abarrotado movimiento continuo cuyos mejores momentos coincidieron con 'Escapee' y con 'Heart It Races', canción con la que cerraron la noche, en un colectivo y erguido saludo musical. Algo más de hora y media, que se nos pasó volando.